Marketing Infantil

¿Se está olvidando el marketing infantil de sus protagonistas?

El público más joven, el target más sensible, aquel al que la comunicación apela cuando de marketing infantil se trata. Las bases de un mercado propio, de influencia y de futuro se tambalean si desde la publicidad nos olvidamos de su entorno, las estrategias que deberían estar basadas en las experiencias personales de los niños se están posicionando al mismo nivel que cualquier otra segmentación, es decir, se hace publicidad dirigida a los niños de la misma manera que se hace para cualquier otro consumidor.

La venta de productos puede llegar a alzarse en algunas ocasiones frente a la co-participación, cuando es primordial empoderar a los niños haciéndoles partícipes del proceso de producción publicitaria. No podemos olvidar que el target al que apelamos es menor de edad, está construyendo sus concepciones del mundo, por lo que la ética y la efectividad de las campañas de comunicación infantil nunca pueden ser conceptos excluyentes: los menores son un público exigente que nos obliga a basar el mensaje en el respeto, lo que decimos no solo tiene un objetivo comercial sino de transmisión de valores.

¿Se está olvidando el marketing infantil de sus protagonistas?

Una de las consecuencias que deriva de la tendencia al olvido de los intereses del público es la pérdida de confianza por parte del target en las marcas, así lo ponen de relevancia datos como que el 75% de la Generación Y no confía en ellas mientras que el 68% de la Generación Z cree que son responsables del impacto de sus contenidos publicitarios en la sociedad. Si no investigamos ni conocemos bien a la audiencia, nuestras estrategias de marketing infantil se sentirán lejanas, los consumidores no empatizarán con el mensaje.

Las principales quejas de los consumidores más pequeños en relación a la publicidad que perciben es que les resulta aburrida, pesada. Puede que la tendencia a enfocar las campañas hacia la figura del padre/madre, la que tiene capacidad económica, nos aleje de la más importante. Los protagonistas del marketing infantil son los niños, y si bien antes de los nueve años resulta complejo no dirigir la publicidad a los padres, es necesario hacer un guiño siempre al niño; a partir de esa edad todos los contenidos deben ir enfocados directamente a los menores, sobre todo cuando pasan de los trece años. Es primordial adaptarse a la edad.

Marketing Infantil

Los hogares con niños gastan 28.200 euros de media al año y más del 40% del gasto tiene como protagonista al pequeño. En este contexto, el marketing infantil tiene que poner en valor el recuerdo, las marcas nos acompañan desde la infancia y esa experiencia es la que recordamos de adultos. Poner en marcha contenidos que permanezcan en la memoria colectiva es imprescindible, moldear el mensaje para según qué edad es vital y centrar el proceso de producción en la experiencia del menor debe constituir siempre la base de nuestro trabajo.