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La Cátedra se une al Día de Internet Segura 2019 para hablar sobre nativos digitales

El pasado 5 de febrero la Cátedra formó parte del Día de Internet Segura 2019 bajo el lema “Una Internet mejor comienza contigo: conviviendo con respeto para una Internet segura” En España, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), entidad dependiente del Ministerio de Economía y Empresa a través de la Secretaría de Estado para el Avance Digital, organizó un completo programa de conferencias y actividades que se desarrollaron en el Museo Reina Sofía de Madrid, dirigidas a menores, padres, madres y educadores con el objetivo de promover el uso seguro y positivo de las tecnologías digitales.

En dicho evento, Patricia Núñez, directora de la Cátedra de Comunicación Infantil y Adolescente de la Universidad Complutense de Madrid, hizo un diagnóstico del uso y repercusiones de las pantallas en los menores. En primer lugar se puso sobre la mesa una situación alarmante para niños y padres: el 53% de los menores de entre 3 y 4 años ya están conectados. Asimismo, el 80% de los adolescentes de 13-16 años utiliza internet para relacionarse socialmente, lo que ha derivado en que el 9% haya quedado con alguna persona que conoció en la red. El círculo online suele superar al offline, el trato de los menores pasa por el mundo digital.

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En segundo lugar, si nos centramos en el acceso a internet, vemos que se extiende la práctica común de mentir en la edad, un 27% de los niños registra una edad falsa para poder obtener un perfil en rrss. Las plataformas no se preocupan por hacer un control exhaustivo, ni los padres tampoco. Algo más de un tercio de la generación interactiva declara, durante sus momentos de navegación por Internet, la ausencia de cualquier acción o interés por parte de sus padres. Las dos conductas con mayor conciencia de restricción parental por parte de los menores son la adquisición de bienes y servicios, y la posibilidad de ofrecer datos personales.

Po último, se hizo hincapié en la responsabilidad de los padres, quienes deberían caminar con los niños en Internet desde muy pequeños, pensar menos en restricciones y más en formarles; al igual que los educadores, que tendrían que promover contenidos seguros y positivos en diferentes contextos para derivar en la ruptura de la brecha digital. En cuanto a la regulación, los Gobiernos tienen la última palabra: legislar claramente sobre las vulneraciones en Internet es primordial.