La publicidad infantil suspende en igualdad

Todos los días niños y niñas se ven bombardeados con cientos de piezas publicitaria, por lo que es necesario que la sociedad en general mantenga una actitud crítica ante estos mensajes.

La publicidad es otro de los medios a través de los niños y niñas socializan, por lo que tiene mucha más importancia de la que puede parecer a simple vista. El mensaje de la publicidad transmite, a un nivel más o menos consciente, una cierta mirada del mundo.  A través de la comunicación comercial podemos ayudar a difundir mensajes que potencien valores de igualdad entre los más pequeños, pero también podemos seguir perpetuando estereotipos sobre los que se asientan situaciones de discriminación, como el racismo o el machismo. Desgraciadamente, parece que la publicidad infantil se sigue acercando más a la segunda opción que a la primera.

niños catedra

En este contexto, la representación de la diversidad de niños y niñas en la publicidad infantil tiene un papel esencial para cambiar las tornas. De hecho, la mayoría de la población infantil queda completamente excluida de la publicidad. Esta misma semana Lluís Mas, investigador de la la Universitat Pompeu Fabra, ha publicado un estudio con unos resultados muy claros: la publicidad infantil sólo muestra a niños blancos, delgados y sin discapacidades. Esta representación coincide a la perfección con lo que se considera como “estándar” en Occidente, y no es casualidad. A través de la publicidad que creamos, reforzamos nuestros propios valores, aunque sean perjudiciales para los menores.

Pero ¿por qué es tan importante la representación en la publicidad? Más allá de que la industria publicitaria, de manera torpe, sigue excluyendo a la gran mayoría de su público potencial de su comunicación, es especialmente problemático que ciertos grupos estén completamente invisibilizados en los medios. Es importante que niños y niñas, sean racializados o blancos, tengan discapacidades o no, puedan verse representados en posiciones positivas. Este hecho tan sencillo, es fundamental para que los menores puedan aceptar y normalizar su propia identidad. También colabora en el que los niños que sí se encuentran representados normalicen identidades diversas.

Pese a todo, parece que poco a poco, tanto padres y madres como profesionales de la industria se están concienciando con la problemática de la representación. En este aspecto, en los últimos años hemos visto distintas controversias en lo que respecta a la representación del género en las comunicaciones comerciales. La publicidad infantil es tal vez una de las comunicaciones que más consolida las identidades de género de los más pequeños, al mismo tiempo que les ayuda a construirlas. No podemos negar que la comunicación infantil refuerza las identidades femenina y masculina, y le asume a cada una de ellas unos roles, que suelen coincidir con los tradicionales.

La representación constante en el tiempo de un grupo, asociándolo siempre a los mismos elementos, deriva en la creación de estereotipos por parte del público. De acuerdo con el Consejo del Audiovisual de Cataluña, el estereotipo más común de las niñas en los anuncios de juguetes es el de cuidadoras asociadas a juguetes como muñecas, mientras que los niños son más activos y juegan con coches, elementos bélicos o material experimental.

En los últimos años hemos asistido a polémicas de este tipo sobre los catálogos de juguetes propios de la época navideña. Estos catálogos, habitualmente, han sido un bien ejemplo del binarismo de género y de la atribución de roles diferenciados a niños y niñas por el hecho de serlo. De este modo podemos encontrar los juguetes destinados a cada uno de los géneros completa y radicalmente separados unos de otros. Los niños sólo juegan con juguetes de niños. Las niñas sólo juegan con juguetes de niñas. Sin embargo, la marca Toy Planet se ha animado a crear catálogos inclusivos. En ellos no existe una división entre niños y niñas y ambos géneros aparecen jugando de forma diversa. Por otro lado, pese a no haber penalizado ningún catálogo de juguetes a día de hoy, la asociación de autorregulación Autocontrol atiende cada vez más reclamaciones a este respecto.

Pongamos un ejemplo. Ya hemos mencionado los catálogos inclusivos en cuanto a género de Toy Planet, que sin embargo siguen suspendiendo en diversidad racial. Es su catálogo de estas pasadas navidades, según un análisis de El Diario tan solo encontramos un niño racializado en 200 páginas. En cuanto a los juguetes, encontramos 4 muñecos en todo el catálogo que representan a personas negras, siendo 3 de ellos personajes de películas o series. La controversia más sonada a este respecto vino de la mano de HyM. En las fotografías promocionales de una de sus líneas de ropa infantil aparecían dos niños, uno racializado y otro blanco. En la sudadera del niño negro podía leerse “el mono más cool de la jungla”. Es decir, aparecía un niño racializado junto a una expresión que históricamente se ha utilizado como insulto racista hacia las personas negras. El escándalo se saldó con una gran pérdida de imagen de HyM, con la sudadera retirada de tiendas online tan importantes como eBay y con la contratación por parte de la empresa de un “director de diversidad” como forma de reiterar su compromiso contra el racismo.

En cuanto a otros tipos de representación, como la diversidad corporal o la diversidad funcional, no podemos analizar demasiados casos, porque, directamente, son prácticamente inexistentes. Los niños y niñas que no son delgados no existen para la publicidad. Los que tienen discapacidades aparecen casi únicamente en campañas institucionales con el fin de concienciar, pero no en la publicidad infantil.

Poco a poco, la sociedad reclama una representación más diversa y de mejor calidad. Esto es especialmente importante en el público infantil, ya que su socialización está influenciada por la imagen de ellos mismos que ofrecen los medios. Desde la industria publicitaria debemos tener presente que a través de nuestra actividad también transmitimos valores y visiones del mundo. En nuestras manos está poner nuestro granito de arena para luchar contra estereotipos dañinos.