NIÑIS CATEDRA (1)

¿Qué pasa con la generación Alpha?

En marketing y comunicación es común hablar de “generaciones”. Nos permiten hablar de manera generalizada de las características y de los hábitos de consumo de las personas en función de la época en la que nacieron.

 

NIÑIS CATEDRA (1)

Nos hemos acostumbrado a escuchar términos como baby boomers, millennials, Generación X o incluso Generación Y, pero ¿quiénes son la Generación Alpha? Conocer y entender las motivaciones de esta nueva generación es crucial para las marcas tanto a largo como a corto plazo.

Esta generación está compuesta por todos aquellos niños nacidos en el año 2010 y actualmente tienen 7 u 8 años. Se trata de los primeros nativos y nativas digitales puros. Han crecido en un entorno lleno de tecnología y dominan por completo el touch (dispositivos digitales táctiles). Son capaces de gestionar la sobreinformación de las redes de forma natural y sin ningún esfuerzo. Las generaciones anteriores se caracterizan por su adaptación a la tecnología. Para los Alpha no es necesaria la adaptación, la tecnología forma parte de lo que son, de cómo se expresan, se comunican o, incluso, de cómo juegan y se divierten. La tecnología no es una herramienta, es parte de su propia identidad. Los niños Alpha son un poco más materialistas que sus predecesores, pero siempre centrados en lo tecnológico.

Cuando crezcan, tendrán una increíble capacidad transformadora, ya que conocen multitud de recursos a su alcance y además saben bien cómo utilizarlos. No sólo manejan a la perfección dispositivos móviles, también ordenadores, consolas y todo tipo de dispositivos tecnológicos. Serán más emprendedores y autosuficientes que otras generaciones.

La Generación Alpha es capaz de aprender de las virtudes de Internet y, gracias a eso, comienza a educarse antes que otras generaciones. Les gusta la novedad, lo nunca visto y odian las etiquetas. Además, son perfectos prosumers, es decir, no sólo consumen productos, sino que también les gusta crear contenidos sobre ellos que además comparten en sus plataformas favoritas.

Su fuente principal de formación es Internet. Les gusta aprender a través de tutoriales. El hecho de que posean tanta información de una forma tan fácil hace que sean muy críticos con el sistema educativo y se cuestionen la utilidad de la escuela tal y cómo la conocemos. Están muy informados y siempre saben lo que pasa en el mundo, aunque no les interesa demasiado el trasfondo de la información. Son increíblemente conceptuales y son capaces de resumir cualquier concepto o narración con una sola imagen.

Pese a ser muy jóvenes, tienen cada vez más peso en las decisiones de compra familiar, y se cree que sus decisiones van a determinar el consumo hasta el año 2025. Los Alpha buscan información sobre productos en YouTube y redes sociales, lo que facilita mucho las decisiones de compra de sus padres, incluso para productos que no son para los niños. Esta Generación se fía mucho, por tanto, de youtubers e influencers a la hora de elaborar sus opiniones y no les interesan demasiado los contenidos de otros medios, como la televisión o la radio.

Padres y madres cada vez están involucrando más a sus hijos en decisiones de compra en campos como el ocio o la automoción. Actúan como pequeños consultores cuando sus padres están indecisos y es común que ya desde pequeños los acompañen a hacer compras rutinarias.

La Generación Alpha es un reto para las marcas, ya que son consumidores maduros desde muy pequeños porque tienen toda la información sobre los productos a un clic de distancia. Estos niños lo quieren todo de forma inmediata, pero en seguida se aburren de ello y quieren algo más innovador. Son presumidos y les importa mucho lo que los otros piensen de ellos, no se quieren quedar atrás.

Nos guste o no, la Generación Alpha es así y tenemos que aprender a entenderlos. Los Alpha no sólo son un quebradero de cabeza para marcas, también lo son, especialmente, para padres y madres, que se encuentran ante la situación de que sus hijos comprenden y dominan los espacios digitales mejor que ellos mismos en muchas ocasiones, lo que dificulta las labores de control y tutela en Internet. Desde la Cátedra seguiremos trabajando para poder crear espacios seguros en las redes para estos niños y niñas, así como para seguir formándolos como consumidores maduros y críticos.

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